PRÓXIMAS SESIONES


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lunes, 29 de junio de 2009

ÚLTIMA PARTIDA

Atención todos: la última partida de la campaña de La Llamada de Cthulhu se jugará el próximo domingo 5 de julio.

¡AHÍ OS QUIERO VER A TODOS!

Y ya que estamos: ¿valoración de las dos últimas sesiones?


sábado, 13 de junio de 2009

miércoles, 20 de mayo de 2009

Puerto de Ciudad de Panamá

La zona portuaria de Ciudad de Panamá conformaba el típico paisaje de la mayoría de puertos del mundo, con alguna que otra pincelada más de pobreza y algunas miradas furtivas más de la cuenta. Cargueros con mercancías, yates de los adinerados que hacían negocios en este país y barcos de pesca de alta mar se alternaban de manera aparentemente desordenada en las dársenas. Pero dentro de aquel caos, sin duda imperdonable para un obsrevador extranjero, los panameños se habían apañado para desarrollar un trabajo ciertamente eficaz.

Nikolai contemplaba el barco que se acercaba a las apestosas aguas cubiertas a partes iguales de aceite lubricante y residuos navales. Un barco con clase, más bien orientado al recreo que a actividades más funcionales. Desde la proa saludaba un hombre que Nikolai había visto en contadas ocasiones durante las pasadas aventuras, pero cuyo apoyo era imprescindible. Se trataba de Lord Simon Weatherby Chapman.

A estas alturas, Nikolai pensaba que, para un cazador de una pequeña aldea de Rumanía, había visto ya más que todos sus habitantes de todas las épocas juntos. Y vería mucho más, pues la siguiente etapa del viaje implicaba subirse en ese yate y navegar hasta San Francisco, en la costa oeste de un país enorme que, en una ocasión, creyó que nunca visitaría. A su espalda oyó cómo se acercaban Bob, Richard, y David, dispuestos a ayudar con lo que hiciera falta para amarrar el barco.

Minutos después, el "Belerofonte" estaba amarrado firmemente y Lord Chapman, vestido tan elegante como era habitual en él, bajaba por la pasarela para saludar a sus amigos.

Estos le pusieron al día de lo acontecido desde el último telegrama. Ayer mismo enviaron a Vincent en un aeroplano a New York. Llegaría en pocas horas. No escatimaron en gasto sabiendo que Chapman pagaría gustoso el traslado y que el parapsicólogo necesitaba terapia.

Decidieron no perder el tiempo. A estas alturas, el barco de la New World Incorporated con Texanio ya estaría llegando a San Francisco, así que un par de horas después de atar cabos, embarcaron el equipaje que ya tenían preparado y salieron del puerto.

Próxima parada, San Francisco.

viernes, 8 de mayo de 2009

Ruta en barco hacia Panamá

-Dime, por favor, qué es de lo último que te acuerdas.
-Yo...

Robert aguardó pacientemente sentado en el taburete del camarote, escrutando la mirada de su amigo, pero este se quedó pensativo.

-De acuerdo, calma. Empecemos con preguntas sencillas. ¿Cómo te llamas?
-Vincent Dusany.
-¿Dónde naciste?
-En Salem.

-Bien, muy bien. Eso es correcto. Dime, Vincent: ¿a qué te dedicas?

Vincent se quedó un momento pensativo, angustiado, buscando respuestas en su mente, ahora transformada en un torbellino de sombras. Bob le interrumpió en el momento en que empezaba a derrumbarse otra vez.

-Quiero que mires una cosa, Vincent... mira este maletín. ¿Te suena?
-Sí. Creo que... creo que lo he usado alguna vez.
-Por supuesto, Vincent, es tuyo. Es aquí donde guardas todo lo que hemos encontrado hasta ahora.
-¿Encontrado? ¿A qué te...?
-¿Por qué no lo abres?

Vincent obedeció y abrió cautelosamente el cierre del maletín de cuero. Dentro encontró un montón de pergaminos, estuches con distintos frascos y aparatos extraños que no conocía.

-Mira bien estos objetos. Por ejemplo, este pergamino. ¿Te suenan estos símbolos?

Silencio.

-¿Y los instrumentos?-Bob le entregó un estuche que contenía una lupa y recipientes de varios tamaños.
-Bueno... no lo sé. No estoy seguro.

Bob se paró a pensar el siguiente movimientos mientras empezaba a hacer un esbozo mental del daño sufrido por la psique de su amigo.

-Muy bien, Vincent, mira esto -Bob cogió el antiguo cuaderno de bocetos de David, que desde hace tiempo, había pasado a habitar perpetuamente el maletín- échale un ojo a estos dibujos...

El parapsicólogo observó atentamente los dibujos, intentanto buscar algún fragmento que le ayudara a recomponer su identidad. Abrió poco a poco los ojos y se levantó de la cama, donde estaba sentado.

-¡Sí! ¡SÍ! ¡Me son familiares! ¡Creo que conozco al que los ha hecho!-su cara de repente estaba exultante de vida.

Bob sonrió de oreja a oreja como no lo había hecho en mucho tiempo, pero mantuvo la calma para no alterar a su improvisado paciente. Se levantó lentamente, susurrando "aguarda un momento". Salió del camarote, dejando a su amigo solo.

Casi al momento, volvió a entrar con otra persona con la que, según le había dicho Bob, estaban viajando.

-Bien, Vincent. ¿Te acuerdas de él? Te lo he presentado hace un buen rato. Mírale bien la cara.

Vincent, una vez más obedeció.

-¿Y bien?
-...yo... lo siento.

Las esperanzas de Bob volvieron a romperse. Pidió a la persona con la que acababa de entrar que abandonara el camarote, y el detective volvió a ocupar su taburete para seguir haciendo de improvisado psicólogo.

-Vincent. Escúchame. Intenta hacer memoria y responder mi pregunta. ¿Crees que el hombre que ha entrado podría ser el autor de esos dibujos?

Un segundo de silencio, seguido de una respuesta rotunda.

-No
-¿No?
-No
-¿Cómo recuerdas...?
-No sé muy bien describírtelo... pero tenía una personalidad... era un carácter... era una explosión de vida, era alguien alegre.

Bob escuchaba atentamente.

-Ese hombre... está muerto por dentro. No puede ser él.

Estas últimas palabras rompieron totalmente el ánimo del improvisado psicólogo. "De acuerdo, Vincent", dijo. "Ya basta por hoy, vete a descansar". Y abandonó el camarote, porque él también necesitaba descanso.

En el pasillo, esperando, estaban David y Nikolai.

-¿Y bien? ¿Has sacado algo?
-¿Cómo que si has sacado algo? ¡David, no es una naranja para exprimir! ¡Apenas acaba de salir de un estado catatónico!
-Lo sé, lo sé, quería decir que si...
-No. Tiene amnesia. No es una amnesia total, pero por lo poco que he visto, puede que abarque varios meses. No lo sé, mis conocimientos en psicología son limitados.
-¿Por qué crees que no me reconoce?

Bob se quedó mirándo un momento sus ojos, escarabajos negros sin brillo.

-A veces yo tampoco te reconozco, David.

Nikolai detectó rápidamente el tenso ambiente y cambió rápido de tema.

-Yo he hablado con Richard... está... bueno, no muy bien.
-¿Sigue con miedo a la oscuridad? -preguntó David.

Nikolai meditó un momento la respuesta.

-No tiene miedo de la oscuridad, ni siquiera de la noche. Tiene miedo de la Luna.




A EFECTOS DE JUEGO:

-Debido a un caso severo de amnesia por estrés post-traumático, el personaje Vincent Dusany no se podrá volver a usar en la siguiente sesión, y se deberán hacer tiradas para ver si la amnesia se prolonga (y, por consiguiente, seguiría sin ser usable), o si en algún momento podrá volver a la acción.
-Richard McFarland acaba de pillar un caso severo de SELENOFOBIA, miedo a la luna.

Enhorabuena, chicos.

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS?

-En el caso de Pisa, Richard puede volver a utilizarse sin problemas, (salvo por tu nuevo "equipamiento mental").
-En el caso de José, tendrá que elegir a un personaje nuevo para esta sesión. A continuación, tus posibles elecciones.

Y AQUÍ, NUESTRO FLAMANTE BANQUILLO:

-Harvey Lawrence, detective: ya ha aparecido en más de una ocasión en alguno de los capítulos, como personaje controlado por la IA (es decir, yo). Tiene unas características muy similares a Bob Page, su compañero.
-Lord Simon Weatherby Chapman: ¡el personaje de Alejandro y vuestro cheque en blanco! No está tan versado en Ciencias Ocultas como Vincent, pero puede ser útil y sustituir temporalmente a Vincent.
-Un personaje estrella misterioso, desbloqueable ganando con dos perfects y un ultracombo... o cuando yo quiera. Quién sabe, a lo mejor te gusta...

... lo del personaje oculto no es broma.

Eso es todo de momento, amigos.

martes, 28 de abril de 2009

Huancucho, Perú

-¿Atravesaron la pared? ¿Estás seguro?

-Sí, Victor, yo les llevé hasta allí mismo. Uno de ellos, tu familiar, la tocó primero y la roca lo absorbió, y luego a los demás. Me pidió que no te lo contará, pero si no lo hago, reviento.

-Sancho, cálmate. Lo que dices no tiene sentido.

El bajito indígena pegó un sorbo a lo que estaba bebiendo. No tenía muy claro qué era, pero le daba igual, tenía alcohol y eso bastaba.

-Tenías que haber visto su cara cuando salieron otra vez de la roca...
-Así que luego salieron de la roca, ¿eh?-Victor puso los ojos en blanco.
-¡No me tomes por loco, lo que te digo es verdad! -Sancho estaba exasperado y hecho un manojo de nervios.
-¿Cuántas hojas de coca masticaste en tu ascenso por la montaña?
-¡Maldita sea, Victor! -Sancho golpeó la mesa con fuerza.

Victor, ante su reacción, quedó un momento pensativo mirándo a sus desesperados ojos.

-Muy bien, entonces dime, Sancho. ¿A dónde crees que fueron cuando atravesaron la roca? -preguntó de manera inquisitiva.
-No lo sé... quizás al interior de la roca, o al corazón de la montaña, quizás viajaron a otro mundo...
-Sí, claro, Sancho, ¡o a la Luna!
-¡Te estoy contando lo que vi!
-Ya basta, Sancho. -sentenció Victor, tajante.

Le quitó el vaso a su cuñado y subió a su despacho, donde se recostó en la silla y comenzó a fumar tranquilamente, mirando al techo. Lo cierto es que el relato de Sancho le había aturdido bastante. Finalmente, dejó de contemplar las figuras que el humo formaba en el cargado aire y salió del despacho.

Dirigió sus pasos hacia las habitaciones de invitados, suponiendo que David y sus acompañantes estarían ahí. Su mujer le dijo durante el desayuno que habían llegado por la noche, con bastante mal aspecto, así que Victor decidió no molestarles y dejarles dormir a pierna suelta. Ya hablarían al día siguiente.

Pero lo que contaba Sancho era demasiado extraño como para permitirles más tiempo de sueño. Se puso frente a la habitación de David y golpeó un par de veces. Nadie respondió. Intentó girar el pomo y, sorprendentemente, este cedió y la puerta se abrió.

La habitación estaba desierta y no había rastro de los enseres de su inquilino. Lo único que había a parte de los muebles eran las llaves de la habitación y una hoja de papel puestas sobre la cama.

Era una nota de despedida firmada por David.

viernes, 17 de abril de 2009

Afueras de Arkham, Massachusetts

-Entonces, ¿creéis que la Hermandad quiere levantar a una "Bestia" y por eso fueron a Egipto? Suena a locura.
-Lo sé. Es una locura, pero una locura real.

Si Robert McFarland no hubiera visto todo lo que vio en su última expedición a Egipto, pensaría que Vincent estaba loco. Pero que unos monstruos voladores ataquen a tus braceros e intenten despedazarte es un buen revulsivo para poner en duda lo que es real y lo que no es real. Giró el volante y el coche en el que iban los dos tomó una calle que llevaba a una carretera, que a su vez desembocaba en las afueras de Arkham.

-Y dices que los bichos voladores esos que nos atacaron cerca de la tumba...
-Biakhees.
-Biakhees... eso.

Robert decidió prestar atención al tráfico para evitar posibles accidente y, de paso, no hablar del tema. Conocía a Vincent y a los demás desde hacía meses, pero aún no se había acostumbrado a la naturalidad con la que hablaban sobre este tipo de temas, propios de una historia de Poe. Bueno, todos menos el detective Robert Page, que procuraba no hablar del tema. Y David, al que casi no veía. Poco después, el Ford modelo T llegaba a su destino.

Una detonación. Otra. Otra. Otra más.

En un campo de tiro a las afueras de Arkham, David Coupland contemplaba los cuatro agujeros en el cartón de forma antropomorfa. Dejó su arma sobre una mesita que tenía al lado. Se dio la vuelta y vio cómo Vincent y Robert, el estudiante que conocieron en la fatídica visita a Egipto, se acercaban a él. Les saludó haciendo un gesto con la cabeza y puso de nuevo su atención en la pistola automática. Comenzó a desmontarla para limpiarla. Primero sacó el cargador vacío. Luego desmontó la corredera y contempló los restos de pólvora. Aún estaba caliente, pero se podía coger.

-Sabía que te encontraría aquí, David. ¿A cuantos cartones has matado ya?
-A unos cuantos. ¿Qué haces aquí, Vincent? -respondió con voz apagada.

Robert decidió pasar por alto los malos modales de David al ignorarle.

-Bob y Harvey han recibido una grabación de Irene Lemond.
-No me interesa.-dijo David impasible.

El joven artista, si es que aún podía llamársele así, había cambiado mucho en los últimos meses. Ahora sólo tenía un interés, una obsesión: Edward Chandler. Acabar con Edward Chandler. Y con el barón Hauptman. Y con quien se interpusiera en su camino. Lo haría acabando con todos los obstáculos. Lo haría saltándose todas las leyes necesarias. Pero lo haría o moriría en el intento.

Contínuamente fantaseaba con el asesinato del presidente de la New World Incorporated en público. En la mayoría de sus planes él mismo acababa muerto, abatido por los agentes de la ley, o condenado a muerte por lo que había hecho. No le importaba. Simplemente buscaba la ocasión idónea para asegurarse de que se llevaba a Chandler y a Hauptman al infierno con él.

-¿No te interesa? -repitió Vincent incrédulo.- No te interesa. ¿Y qué te interesa, David? ¿Seguir disparando tu frustración contra cartones de papel, esperando a que llegue un día adecuado para que Chandler y Hauptman se pongan a tiro y puedas matarlos a los dos antes de que sus seguidores te despedacen? ¿Eso te interesa? -el parapsicólogo estaba exasperado.

David no respondió. Robert decidió alejarse y contemplar el paisaje mientras lo que parecía que iba a ser una discusión acalorada de desarrollaba a expensas de él, afortunadamente.

-Déjame preguntarte una cosa, David. ¿Cuándo fue la última vez que dibujaste algo, un retrato, un paisaje, cualquier cosa? ¿Has intentado siquiera rehacer tu vida, por el amor de Dios? Es mucho mejor elaborar locos planes de asesinato, ¿no? ¿En cuántas de tus planes acabas muerto?

Le contestó un silencio irritante. David se dio la vuelta y puso de nuevo su atención en el arma.

-Mírate. Te estás convirtiendo en un matón. Ni siquiera eso, te estás convirtiendo en un animal. Has sacrificado todo lo que eras por algo mucho peor y oscuro. David, eras un artista. ¿Qué eres ahora? Eres un asesino en potencia. Te pasas todo el día aquí, en las tiendas de armas, en el gimnasio, metiéndote en peleas. Tú, buscando pelea, porque crees que puedes aprender algo de las palizas que recibes. Y si no, gastando tus ahorros en aprender artes marciales. Luchar, luchar, luchar. ¿Y ser humano no entra en tus planes?

David estaba terminando de desmontar la pistola. Se quitó el reloj de pulsera y lo puso en la mesa, dispuesto a cronometrar el tiempo que tardaba en montarla.

Su amigo le puso la mano en el hombro mientras gritaba "¡Mírame cuando te hablo!". Un instante después, Vincent había dado una vuelta en el aire y caído al suelo, golpeándose las lumbares. La caída alertó a Robert, que dejó su "paseo" para acudir en su ayuda.

-¿Qué demonios pasa aquí? -no hubo respuesta por parte de David que volvía a poner su atención en la pistola, ni de Vincent, a quien Robert ayudaba a ponerse en pie. Una vez comprobó que el erudito podía mantenerse en pie, se dirigió a David. -¿Cuál es tu problema, amigo? -intentó agarrarle con su enorme mano, pero David fue más rápido y cogió su muñeca a mitad de la trayectoria.

Ambos se quedaron congelados, mirándose a los ojos. Los de Robert estaban en llamas, cargados de ira destructora. Los de David eran dos perlas negras que habían perdido su brillo. Su mirada era atenta y astuta, pero la profunda indiferencia que expelía apenas dejaba entrever sutílmente la adrenalina que le hacía reaccionar tan rápido. La voz de Vincent alivió la tensión.

-Déjalo Robert. Déjale en paz... -dijo sin apenas aliento.

McFarland se liberó con desdén de la presa de su momentáneo oponente, sin dejar de mirar fijamente aquellos ojos que absorbían y amortiguaban toda su ira hasta que finalmente, con un desinterés insultante, David le dio la espalda y puso una vez más su atención en la automática del calibre 45 que yacía desperdigada sobre la mesa.

Vincent se conformó con hablarle al cogote de David.

-Mira, David... tú no pudiste hacer nada. Nada. Ninguno de nosotros pudo. No fue tu culpa, debes asumirlo de una vez. ¿Crees que a Ian le gustaría ver quién eres ahora? Lo que estás haciendo no es la solución. Ni siquiera se aproxima a la solución. Lo que estás haciendo es destrozar tu vida y condenarte a ti mismo.

Aunque quería hacerles creer que les ignoraba, David escuchaba atentamente.

-Pero hay otra solución. Es posible que la grabación que nos ha mandado la señora Lemond nos ayude a encontrar otra pista que nos lleve a la Hermandad. Puedes hacerlo de esta manera, o puedes seguir haciendo lo que haces si estás tan convencido de que eso te va a llevar a alguna parte. Si colaboras, hay una posibilidad de que todos, todos nosotros juntos, acabemos con Chandler, con Hauptman y con la Hermandad. Si decides dejar de ser un lobo solitario y acudir a tus amigos para resolver esto, estaremos en mi residencia. Pero no tardes mucho en decidirte, Harvey y Bob ya van hacia allá. Adios, David.

Vincent y Robert abandonaron el campo de tiro, se subieron en el coche y tomaron la dirección por la que habían venido, de vuelta a casa.

David terminó de montar la pistola. Tiempo record, otra vez. La contempló unos segundos y comenzó a desmontarla. Al agarrar la corredera comenzaron a temblarle las manos y tuvo que dejar el arma sobre la mesa. Miró sus manos un momento mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

Desesperado, se cubrió la cara y empezó a llorar con fuerza, desconsoladamente, intentando en vano expulsar toda la tristeza y la amargura que guardaba en su corazón.

lunes, 13 de abril de 2009

Agencia Lawrence & Page, Arkham

Harvey Lawrence estaba mirando unas cuantas fotografías sobre su escritorio entre el humo del tabaco. Miraba sin ver. Otro sencillo caso de adulterio. "A mi cliente le va a encantar...", pensaba, mientras componía en su cabeza la imagen del marido engañado estallando en un pandemonium de rabia, o de llanto, o de incredulidad. Sobre el escritorio también había un paquete postal.

La puerta del despacho se abrió y entró la otra mitad de la agencia, el detective Robert Page. O su sombra; la mayor parte de él se quedó en Egipto. Hace ya unos cuantos meses que Bob volvió de su fatídico viaje con las manos vacías y un amigo común muerto. Entonces comenzó a comprar Bourbon a traficantes locales y a beber. Beber y llorar, eso hacía, para amargura de su socio, que intentaba controlarle.

Y parece que lo consiguió. Harvey había logrado transformar una conducta rayana en el alcoholismo a lo que ahora simplemente era un vicio feo y prohibido.

-Hola.
-Hola. Ha llegado un paquete para ti.
-¿De quién?
-Irene Lemond.

-Tíralo a la basura. -se dirigió a su escritorio y se sentó después de dejar su abrigo y su sombrero en un polvoriento perchero. Harvey se levantó, cogió el paquete y lo puso en el escritorio de su compañero.

-Parece pesado, ¿no quieres abrirlo?
-No.
-Puede ser una grabación de los sueños de Paul.
-Es lo que temo.

Bob buscó algunos papeles administrativos en el cajón de su despacho y simuló estar atareado. Harvey, que le contemplaba con desaprobación, alargó la mano y empezó a desenvolver el paquete. Bob dejó de atender sus "deberes" y fulminó a Harvey con una mirada, que éste ignoró completamente.

-Acerté.-dijo Harvey con cinismo, mientras sacaba del paquete un cilindro de vinilo.
-Tíralo a la basura.

Harvey hizo oídos sordos a la petición y se dirigió al fonógrafo para escucharlos. Cuando puso el cilindro en el soporte, Bob golpeó con los puños la mesa.

-¡NO SE TE OCURRA!-gritó iracundo.


Se miraron a los ojos durante unos segundos. La rabia y el miedo; la templanza y la curiosidad, chocaron a la mitad del camino. Harvey volvió a meter el cilindro en su envoltorio y salió sin decir palabra de la oficina, con el paquete bajo el brazo.

Bob sacó una botella de Bourbon y un vaso de chupito cuadrangular de un compartimento "secreto" de su escritorio.

Se quedó un rato ensimismado contemplando el prisma, mientras innumerables pensamientos, instintos, ideas, tentaciones, le asaltaban. Lentamente, se separó de la mesa empujando su silla y entonces miró la puerta. Otra mirada furtiva al Bourbon...

El detective Robert Page salió ese día de su agencia sin tener la certeza de si volvería a ser el mismo cuando volviera. O si volvería.



viernes, 10 de abril de 2009

Felices fiestas



Un año de investigaciones.

jueves, 9 de abril de 2009

Diario de Bob Page (IV)

09/08/1928

Hace unos días que acabó nuestra desgraciada estancia en Egipto. Hace unos días que Ian murió. Delante de nosotros. David no es el mismo. Ninguno de nosotros es el mismo de antes, pero David se ha transformado totalmente. No habla nunca, no se relaciona, está aislado y solitario todo el tiempo que le permitimos. Ha dejado de dibujar.

Ian ha muerto. Aún no lo puedo creer... en mi duermevela a veces le veo entrar por la puerta del compartimento de tren o de la habitación. Con su cara cansada pero satisfecha por haber averiguado algo, algo sin lo cual no podríamos avanzar. Avanzar. No podemos avanzar.

Ian está muerto y nosotros estamos en un callejón sin salida. No sabemos qué hacer, no hemos encontrado pistas que nos digan qué pasos debemos dar. Normalmente, Ian hubiera conseguido algún indicio. Pero Ian está muerto y no va a volver. No va a volver para ayudarnos.

Estoy muy borracho, pero es la única manera que tengo de soportar tanto dolor. Hasta ahora habíamos combatido horrores inimaginables. Pero lo habíamos hecho con Ian. Mientras escribo esto contemplo sus gafas. Las recogí yo mismo de su cadáver. Yo le cerré los ojos. Yo le cerré los ojos mientras David se desplomaba y lloraba pidiendo, en vano, que Ian dijera algo.

No puedo más. Esto es demasiado para mi. Dejo la investigación. Vuelvo a Arkham a intentar hacer una vida normal a pesar de lo que sé. Todos volvemos. Simplemente, no podemos seguir. No queremos seguir. No obstante, le he dado todo el material que hemos recopilado a Vincent. Es el único que tiene alguna posibilidad de averiguar algo. Pero no creo que lo haga. No creo que tenga fuerzas para seguir en esto.

A la mierda la Hermandad. A la mierda los pergaminos con hechizos. A la mierda Chandler y a la mierda Hauptman. A la mierda todo. Viviré pretendiendo que no sé nada de toda la blasfemia y la oscuridad que hemos destapado. Volveré a ser un detective privado, volveré a ser más pobre que las ratas y a trabajar con Harvey.

No puedo escribir más.

martes, 7 de abril de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

Paris, 1928 (III)

-Al final, resultaba que era la propia mujer la que había matado a su marido, lo del tipo que quería matarlo por una cuestión de trabajo era una farsa.

Bob apagó el cigarrillo en uno de los grises ceniceros del café y el humo se extinguió con timidez, pasando a formar parte de su cargada atmósfera.

-Vaya, no te puedes fiar de una mujer bonita, ¿eh?- añadió David mientras trazaba delicadamente un dibujo sobre una servilleta. Bob, Nikolai, Vincent y él eran las únicas personas que había en el café, a parte de algún que otro parisino ocioso alejado de ellos.

-En Rumanía, a las mujeres que...
-¿Qué creéis que pone en el pergamino de la cajita?- preguntó Vincent ansioso. El parapsicólogo era el más obsesionado de todos con la investigación. De hecho, estaba en el café a regañadientes, pues hubiera preferido acompañar a Hollis en su entrevista con el profesor de la Universidad de Londres. Pero Bob insistió en que viniera al café para relajarse un poco y apartarse del trabajo.

-Vincent...- Bob empezaba a estar molesto por su comportamient obcecado.
-No creo que Ian tarde mucho más en llegar. ¿Cuántas horas llevan juntos?- medió David.

En ese preciso instante, como llamado por el ansia de Vincent, Ian Hollis entró en el café. Tenía el semblante pálido, pero una sonrisa de satisfacción en la cara. Atravesó rápidamente los escasos metros que lo separaban de la mesa donde estaban sus amigos y se sentó en una silla libre. A esa corta distancia, era imposible no apreciar las profundas ojeras en su rostro. Nadie dijo hola ni hizo ningún aspaviento, simplemente, le siguieron con los ojos hasta que tomó su silla y comenzó a hablar.

-¿Os gusta hacer turismo? Porque nos vamos a Egipto.- soltó de repente. Su buen humor era excepcional a pesar de su aspecto. Se notaba a la legua que iba a disfrutar compartiendo su descubrimiento.

-¿Perdón?- inquirió David.
-Que nos vamos a Egipto, a montar en camello y a visitar la tumba de Noriferus.

Silencio sepulcral. Miradas incrédulas. El lápiz deja de rayar la servilleta y otro cigarrillo sale de la cajetilla a los labios del detective.

-¿Ese amigo tuyo y tú habéis descubierto la tumba del sacerdote ese que anunció la profecía?
-No, Bob, sólo hemos traducido su nombre. Veréis, lo mejor de todo es que lo teníamos delante, pero como no sabíamos egipcio, no lo podíamos averiguar.- el profesor se acomodó en el asiento y prosiguió su explicación.- Hauptman utilizó dos idiomas, latín y egipcio antiguo, para escribir el nombre del sacerdote. Noriferus, el nombre latino era el que nosotros podíamos leer. Y tal nombre no nos sonaba en absoluto.

Ian volvió a interrumpirse un momento para pedir, en francés, un café con leche. Los otros tres investigadores inclinaban lentamente sus cabezas hacia Hollis, absorbidos por su explicación.

-En realidad Noriferus es como se conocía en latín a... Nophru Ka. O Nefrén Ka.
-Ese nombre me suena.- dijo Bob.
-A mí también.- añadió David.
-Por supuesto. Ni siquiera hubiera hecho falta que asistieras a clases de Historia de Egipto en la universidad, basta con leer los periódicos de Arkham...

A los dos segundos, David se puso en pie de repente y apoyó las manos sobre la mesa.

-¡Eso es! ¡Nophru Ka, pues claro! La Universidad de Miskatonic está financiando una expedición para encontrar la tumba de Nophru Ka. El doctor Galloway está al frente.
-Sí, es cierto, lo vi hace muchos meses en el Arkham Advertiser. ¿Pero por qué tenemos que ir allí, es la localización de su tumba lo mejor que tenemos? Además, ¿no la están buscando Galloway y su gente? Seguro que eso es un problema para la Hermandad, deberíamos atacar por otro flanco.-opinó Bob.
-Ese es el problema. Galloway está mirando en el lugar equivocado.

Ian abrió la carpeta que llevaba consigo y sacó un papel donde había copiado el mapa que encontraron dentro del libro "La Hermandad de la Bestia". De nuevo silencio.

-No me digas que... -comenzó a decir Vincent.
-Sí. He estudiado el mapa con Lester y parece que coincide con un área desértica concreta. Debemos ir allí e intentar averiguar más sobre la profecía para detenerla.
-¿Detenerla?

El semblante de Ian se tornó oscuro y, léntamente, sacó de la carpeta un papel que le entregó a Vincent.

-Es la traducción del pergamino que estaba dentro de la cajita-rompecabezas.

Vincent lo leyó para sí una vez, ansioso. El color de su cara se aclaró alarmantemente. Después, volvió a leerlo, esta vez en voz alta.

-"...y se soñó de nuevo con el sacerdote Nophru Ka, y con las palabras que pronunció en su muerte; cómo el hijo se alzaría para reclamar el título de su padre, y vengaría la muerte de éste, y llamaría a la Bestia a la que se adora, y en las arenas beberían la sangre de la semilla del Faraón; y esto es lo que profetizó Nophru Ka."

-Déjame adivinar, el hijo es Edward "Perfecto" Chandler. -el tono de amargo sarcasmo de Bob hizo gracia a Ian.
-Tiene toda la pinta, ¿no te parece?
-Nunca me dio buena espina Hauptman, pero querer hacer algo así... -dijo Nikolai, rompiendo su silencio.
-¿Hacer el qué? Aún no sabemos nada, esa profecía está llena de impreciosiones y dobles sentidos, no dice nada.-dijo David, frustrado.
-¿No? ¿eso crees? Habla de "llamar" a una Bestia. "La Hermandad de la Bestia" quiere "llamar a una bestia". Parece coherente.-contestó Ian.- Y aunque no sepamos qué es la Bestia y en qué consiste "llamarla", Nikolai tiene razón. No parece que quieran "llamarla" para que les traiga el periódico.

Rápidamente, Bob se quedó paralizado y con los ojos abiertos. Apagó, de nuevo, el cigarro que tenía en las manos.

-David.
-¿Qué?
-El texto en chino. ¿Dónde está?

David sacó el legajo de su portafolios particular.

-Leelo de nuevo. ¡Rápido!

El joven se aclaró la garganta y procedió.

-"...y el Gran Salón está protegido por sus sirvientes y uno debe llevar consigo el símbolo de los Antiguos. Un hombre sensato no debería mirar hacia arriba, donde están los sirvientes, o enloquecerá. Tampoco deberá llevarse conocimientos consigo cuando se vaya, so pena de que el guardián despierte para recuperar ese conocimiento y llevárselo a él de paso.

>Los escrito sobre la Bestia se hallan en la segunda galería de la derecha. Esas galerías no están protegidas por los sirvientes, pero el viajero prudente hará bien en evitar a otros con los que se pueda encontrar."

-¡El sitio que se describe contiene información sobre la Bestia! ¡Parece una biblioteca! ¡Tenemos que encontrarla!- dijo Bob casi gritando.
-No sabemos donde está. ¿Y qué es eso de los guardianes? Espera. David, ¿recuerdas de dónde está traducido ese fragmento?-inquirió rápidamente Ian.
-Sí, lo he apuntado. De algo llamado el "Texto de R'lyeh"...
-¡A saber qué demonios es eso! ¿Acaso es siquiera un libro?
-No lo sabemos, Bob. Hay muchas cosas que no sabemos, pero otras que sí. Y sabremos más si vamos a Egipto.-dijo el profesor.

Todos se tranquilizaron un momento. Los que se habían levantado se sentaron. Bob encendió otro cigarro.

-En Egipto hace mucho calor... será mejor que me deshaga de parte de mis abrigos-dijo Nikolai con una sonrisa. Apuró su café de un sorbo.

Entonces, una voz sonó desde la puerta.

-¿Acabo de encontraros y ya queréis iros a la otra punta del mundo?
-¡Chapman! ¿Qué haces aquí?-preguntó Bob sorprendido.

El lord inglés se acercó con aires elegantes desde el quicio de la puerta, siendo receptor de sonrisas incrédulas.

-Ian me mandó un telegrama cuando estábais en el tren de camino a París. ¿Creíais que os íbais a librar de mí? ¿Qué significa eso de ir a Egipto? ¿Acaso llega mi billetera en el mejor momento para vosotros, otra vez?
-Es una larga historia...-contestó Bob.
-Te la explicaremos por el camino. Vamos a tener mucho tiempo.-sentenció Ian.

Todos abandonaron el café arropados por las luces del crepúsculo, dejando allí sólo una servilleta con una dibujo abocetado del interior del local y una pequeña propina.

domingo, 29 de marzo de 2009

Anotaciones de Ian Hollis (II)

Mientras Vincent trabaja en los textos en latín, yo me he adjudicado el árbol genealógico que encontró en el volumen titulado La Hermandad de la Bestia. A pesar de haberle dedicado ya unas cuantas horas, no he podido escribir muchos folios con mis hallazgos, que aunque escasos, son significativos.

Para empezar, hay que destacar que la genealogía se remonta a los tiempos del Egipto Antiguo. Descifrar el árbol por completo es un auténtico galimatías que llevaría tiempo a un experto, y para nosotros es imposible. No obstante, algo sí he podido averiguar, a pesar de que los nombres del árbol comprenden multitud de idiomas, muchos de ellos extintos. La persona de la que parten todas las ramas es un tal Noriferus, escrito en latín junto a lo que debe ser el mismo nombre escrito con jeroglíficos egipcios y en árabe. Noriferus es el sacerdote del que habla el texto sobre el que trabajaba Dusany, que anunció una profecía de la que aún no tenemos datos.

Aunque lo verdaderamente interesante es el otro extremo, el último nombre del árbol genealógico: Edward Chandler. Todos nosotros conocemos a un Edward Chandler, habría que vivir en una cueva para no hacerlo.

Para hacer un breve resumen, Edward Chandler es el hombre del momento. Nada menos que el carismático e inteligente presidente de la New World Incorporated, una de las multinacionales más poderosas y con más negocios del mundo. La empresa posee participaciones en las principales empresas del país y en muchas extranjeras. También es presidente de la Fundación Chandler, creada en memoria de sus padres muertos en un accidente. Esta organización se dedica a enviar ayuda a zonas catastróficas. Por esto Chandler haya sido propuesto en dos ocasiones para el Nobel de la Paz. Su popularidad ha hecho que los dos principales partidos, demócratas y republicanos, le hayan hecho ofertas para que se presente a las elecciones presidenciales como su candidato, ofertas que ha rechazado porque decía no tener interés en la política.

Su vida ha sido muy bien documentada por los medios de comunicación, y por eso conocemos una gran cantidad de detalles acerca de su infancia. Para empezar, sabemos que fue un niño enfermizo, y que a los diez años fue enviado a Europa a estudiar. No se le conocen amigos de esa época porque vivió virtualmente recluido debido a sus problemas de salud. Estos datos pueden parecer intrascendentes, pero no lo son, ya que tienen relación con el caso que investigamos en abril, el caso Cornwallis.

Entre los datos que encontramos en aquella tétrica y maldita mansión, encontramos correspodencia entre Hauptman y el doctor Cornwallis, además de un diario escrito en latín (menos mal que tenemos a Dusany con nosotros), que mencionaban a un "joven amo Edward", y ahora tengo indicios más que suficientes para pensar "el joven amo Edward" de la correspondencia es el Edward Chandler del árbol genealógico, que a su vez es el descendiente del tal Noriferus. De hecho, estoy seguro de ello y mis compañeros también lo estarán cuando les exponga mis conclusiones y las pruebas que tenemos en nuestro poder.

Para empezar, las fechas coinciden. La Carta en la que Hauptman felicita a Cornwallis por su "descubrimiento del Elegido" coinciden aproximadamente con la fecha de nacimiento de Chandler. La otra carta se envió unos diez años después. En ella, Hauptman dice que llegará a Estados Unidos para hacerse cargo del joven amo Edward. Esta fecha coinciden con el momento en que Chandler se fue a "estudiar" a Europa.

¿Edward Chandler es el Elegido para qué? ¿Qué estuvo haciendo con Hauptman tantos años en Europa? No puedo echar luz sobre estos oscuros interrogantes. ¿Es realmente Edward Chandler, popular empresario, bondadoso hombre público, propuesto al Nobel de la Paz y casi candidato a Presidente de los Estados Unidos la pieza clave de los planes de la Hermandad de la Bestia? ¿O estoy empezando a ver enemigos donde no los hay? ¿Me han afectado los horribles e inexplicables sucesos acaecidos en las últimas investigaciones y estoy empezando a perder la cabeza? Seguramente, si alguien me hubiera explicado lo expuesto en los anteriores párrafos, le hubiera tachado de loco. Y a su teoría de patraña sin sustento apoyada en casualidades. Pero yo ya no creo en las casualidades.

Pero todo suena muy extraño. Necesitamos saber más. ¿Edward Chandler, descendiente de un sacerdote egipcio que formuló una profecía? Quizás. Es vital conseguir una traducción de los caracteres egipcios del árbol genealógico, quizás arrojen algo de información. Si esto no amplía nuestros conocimientos, necesitamos saber quién era el tal Noriferus, y en qué consiste la profecía. ¿Pero cómo vamos a saber algo así? Los tratados de egiptología tratan las vidas de los reyes, las dinastías, ni siquiera mencionan a los sacerdotes. Tengo una intuición. Creo que si logramos también traducir el texto en árabe de la cajita, obtendremos importante información.

Por eso he mandado un telegrama a un colega de la Universidad de Londres, experto en el egipto antiguo y la cultura árabe, para que nos encontremos en París cuando nuestro tren llegue allí. Espero que pueda ayudarnos a descifrar el pergamino que David, Bob y Nikolai sacaron de aquella cajita rompecabezas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Diario de Bob Page (I)

22/06/1928

Tras los últimos episodios vividos en Klausemburg, por fin disfrutamos de un poco de merecida paz. ¿Paz? Bueno, es un decir. Quizás el hecho de que nuestras vidas no corren un peligro inmediato sea lo más parecido que conozcamos a la paz. ¿Volveremos a disfrutar de la tranquilidad que nos regalaba la vida antes de conocer las abominaciones puestas en nuestro camino por lo que en un principio parecía una investigación corriente? Ojalá nunca hubiéramos ido a aquella ruinosa mansión en Boston. Ojalá no hubiera aceptado nunca el trabajo de la señora Lemond. Pero ahora es demasiado tarde para echarse atrás, sabemos demasiado como para no hacer nada. ¿Qué habrá sido de Harvey durante este tiempo? No sé por qué, pero presiento que esto no va a terminar bien.

Cuando salimos de Drovosna, aterrados por las inexplicables y blasfemas experiencias allí vividas, nos dirigimos a Klausenburg y tuvimos que arriesgarnos a pasar la noche allí ya que a esas horas no había posibilidad de utilizar ningún transporte. Agotados por no haber pegado ojo durante la noche, por la mañana compramos algunos víveres y nos dirigimos en coche a Bucarest, donde cogeríamos un tren hacia París. Es en el trayecto hacia la capital francesa donde escribo estas líneas, mientras Hollis y Dusany trabajan en los documentos que... requisamos. Nikolai, el guía que nos acompañó en nuestra incursión al castillo, ha decidido abandonar su aldea y ayudarnos en nuestra malhallada investigación-¿cómo podía quedarse ahí después de lo que vió y de los delitos que cometimos?-.

Aún nos quedan muchos días para llegar a nuestro destino. Yo, un sencillo detective privado, no puedo hacer mucho para intentar adivinar las intenciones de Hauptman y La Hermandad de la Bestia, y la inmensa mayoría del trabajo recae en Hollis y Dusany. Paso a relatar las averiguaciones hechas por ellos hasta ahora.

El libro que Dusany encontró en el estudio del castillo de Hauptman, titulado "La Hermandad de la Bestia" nos ha proporcionado una información valiosa sobre la que construir nuestro trabajo posterior. Tardó poco más de dos horas en leer el libro y traducirlo por encima, y estaba algo pálido cuando nos lo contó.

Parece ser que la Hermandad fue fundada por dos hombres, el barón Hauptman de entonces y Lang-Fu, en el siglo XII que se conocieron en China cuando estudiaban Arqueología. Parece ser que el tal Lang-Fu era el líder de un culto de una especie de secta conocida como Los Profundos en el sur de China. Hauptman cuenta que Lang-Fu le mostró a su antepasado un fragmento de un libro llamado "Al Azif", que según él le había traído un ser oscuro y alado que procedía de una ciudad enterrada bajo la arena de Arabia. El fragmento hablaba de una profecía hecha por un sacerdote egipcio llamado Noriferus (copio esto del texto en latín con el que ha trabajado Dusany). Vincent dice que el texto es algo vago en detalles y, además, difícil de traducir para su nivel de Latín, pero parece que Hauptman está trabajando para que la profecía de Noriferus se cumpla. El volumen menciona también una destrucción inimaginable y caos mundial. Sin conocer los detalles, no parece que las intenciones de Hauptman sean buenas.

Si hace sólo unos meses me hubieran contado una historia así, hubiera tachado al narrador de loco. Pero ahora nada me extraña. Todo, las locuras más retorcidas, las aberraciones más indescriptibles, las criaturas más blasfemas, me parecen susceptibles no sólo de ser pensadas, sino de existir. Por eso tampoco me extrañó, poco después, que nosotros pudiéramos tener un fragmento del delirante aquel imposible libro, el "Al Azif".

Resulta que Dusany también encontró algo cuanto menos curioso en los cajones del escritorio del estudio del barón. Se trataba de una cajita de nácar, de diseño oriental, de unos 25 por 40 centímetros. Pronto nos dimos cuenta de que era una especie de rompecabezas consistente en una serie de paneles deslizantes que debían manipularse en un orden determinado para acceder al interior. Mientras los dos eruditos escarbaban en los documentos, David, Nikolai y yo intentamos resolver el puzle. Entre los tres tardamos apenas unas horas en abrirlo trabajando en equipo: Nikolai y yo buscábamos la combinación de movimientos adecuada y David anotaba y dibujaba las combinaciones ya hechas. Finalmente, la caja abrió sus cierres con un chasquido y nos reveló su interior.

Se trataba de un trozo de pergamino. No necesitábamos la ayuda de Hollis para saber que era antiquísimo. Nos decepcionamos al ver que estaba escrito en unos caracteres indescifrables, posíblemente árabe. Entonces se nos ocurrió de golpe una hipótesis bastante probable: ¿pertenecía este fragmento al libro que mencionaba el antepasado de Hauptman, "Al Azif"? ¿era este un pedazo del blasfemo ejemplar que le fue entregado a Lang-Fu por un monstruo alado? ¿mencionaba ese arrugado y podrido trozo de piel los detalles de la profecía? Si era así, debemos conservar y proteger el fragmento a toda costa, ya que puede proporcionarnos detalles sobre los planes de la Hermandad. Consultamos a Hollis, y aunque no pudo traducirlo, dijo que estaba seguro de que, por las formas de la caligrafía, se trataba de árabe medieval, concretamente de principios de la Baja Edad Media. Si es así, coincidiría con el periodo en el que el antepasado de Hauptman y Lang-Fu se conocieron y, seguramente, con el periodo en que Lang-Fu recibió el maldito libro.

Hablando de Hollis. El profesor está trabajando en el árbol genealógico que encontramos dentro del libro de la Hermandad de la Bestia. Parece decepcionado porque no ha conseguido averiguar mucho, aunque ha dado con un dato importantísimo: la última rama del árbol, la que se encuentra más abajo, llega hasta la actualidad. No nos ha revelado más datos, pues sigue trabajando en ello y escribiendo anotaciones. Nos ha asegurado que mañana nos dará el resto de detalles. No hemos discutido, estamos todos agotados.

Es muy tarde, voy a dejar de escribir. Hasta ahora todos hemos tenido pesadillas, todas las noches. David es el que peor lo lleva. Todas las noches se despierta gritando y llorando. Apenas logra conciliar el sueño un par de horas antes de que las pesadillas le asalten. Estoy preocupado por el chico.

sábado, 21 de marzo de 2009

Fin de la 'Primera Temporada'

Pues eso: se cierra el primer arco narrativo de la partida de La Llamada de Cthulhu. Así que no habrá más partidas hasta nuevo aviso (así además, dejo de invadir vuestras casas una temporada.

Seguiré poniendo por aquí las actualizaciones y, lo que es más importante, la evolución de la trama y la historia; ya que algunas tiradas salieron tan mal que no sabéis qué información contiene la enorme biblioteca de documentos que lleváis encima, por eso la historia tuvo ese final sin explicaciones sobre el siguiente paso... Así que tendréis que leer MUY BIEN lo que se publica aquí, ya que es la continuación de la trama.

Y ahora analicemos la partida de la última sesión:

Cosas que hay que pulir.
Salvo el callejón sin salida en el que os habéis metido por la racha de tiradas infames... si al menos alguna hubiera sido medianamente buena, podríais seguir tirando para buscar más información. En cambio, lo que tenéis es, simplemente, un monton de lectura acumulada... ¡pero ni siquiera sabéis a dónde tenéis que ir ahora!

Esto también ha sido un problema del tiempo de la partida... este capítulo era más largo. Y al final podría haberos dado un rato más para estudiar los documentos... pero tenía que irme a casa. Así que no ha sido culpa exclusivamente de los dados ni vuestra, sino también de Línea Directa Aseguradora y el infame seguro que me han colocado que no me deja conducir a partir de la una de la madrugada.

Cosas que me gustaron.
Prácticamente, todo lo demás. Fuisteis muy prudentes y por ello no estáis muertos, además de iros bien en el combate. Más o menos seguísteis los pasos con lógica y muy bien. Esta ha sido, con diferencia, la partida que mejor habéis jugado, desde el punto de vista del master... otra cosa es que la suerte con los dados os acompañara. Pero muy bien. AHORA sois unos investigadores en condiciones.


jueves, 19 de marzo de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Capítulo 2: El viaje a Rumanía

Los investigadores se embarcaron, dos semanas después de los inicidentes de la mansión Cornwallis, en su largo viaje hacia Transilvania. Salieron de Massachusetts hacia Nueva York donde tomarían un vuelo transatlántico en zepelín hacia Francia. El vuelo duró poco menos de un mes, durante el cual, lo único visible desde la aeronave era el intenso, oscuro, azul del océano.

A mediados de mayo llegaron a Francia. El resto del trayecto habría de hacerse en tren. Las vías del ferrocarril atravesaron con relativa facilidad los países europeos hasta llegar a la tortuosa geografía balcánica, donde el tren tuvo que reducir considerablemente su velocidad. Esta demora era, una oportunidad única para contemplar los bellos paisajes de Rumanía, momentos de paz que el grupo no volvería a tener ocasión de contemplar.

Pisaron suelo transilvano a mediados de junio de 1928. Se acabó lo bueno, los horrores estaban de nuevo a la vuelta de la esquina...¿Encontrarán al misterios Barón Hauptman?


A efectos de juego:
Las siguientes directrices superceden todas las anteriores:

1)TODOS LOS INVESTIGADORES RECUPERAN TODOS SUS PUNTOS DE VIDA.
2)Aquellos investigadores cuya cordura se encontraran por debajo de 45 aumentan hasta este número. El resto queda como estaba.
3)Todos los investigadores se han preparado durante el viaje para chapurrear el rumano. Durante este capítulo, todos tienen +10% en hablar y escribir rumano.

domingo, 15 de marzo de 2009

Capítulo 2 - El horror, el horror...

Nuestros sagaces investigadores preparan su próximo movimiento para averiguar las siniestras intenciones de la misteriosa Hermandad, para ello deben viajar a Transilvania.

Sin embargo, los inexplicables horrores vividos les han cambiado de distintas maneras, y las secuelas de su enloquecedora experiencia les acompañarán. ¿Era aquella abominación un simple aviso de lo que pueden encontrar en Rumanía? ¿Qué les aguarda? Deberán tener en cuenta una máxima de Sun Tzu antes de siquiera llegar a Europa: conocerte a ti mismo y conocer al enemigo te acercan a la victoria.



"DIOS MÍO, ¿CREÉIS QUE ESTÁ...?"
Los investigadores vieron como un compañero moría en la mansión Cornwallis de una manera inexplicable... si alguno no había visto la muerte de cerca esta fue su oportunidad.

A efectos de juego: no habrá que hacer tiradas de cordura cuando encontréis un cadáver o veáis a alguien morir de forma no violenta (o muy poco violenta, sin sangre ni heridas visibles de por medio). Esto es aplicable a todos los personajes menos a: Lord Simon Weatherby Chapman (Alejandro), Harvey Lawrence (Carlos) y el futuro personaje que Lito se haga.


"¿HAS VISTO MIS DIBUJOS?"
El desconcertante cuaderno de bocetos de David Coupland causa aversión en cualquier extraño que tenga la fortuna (o el infortunio) de echarle un ojo. Pobres ignorantes aquellos que piensen que simplemente se trata de las imaginaciones de un perturbado... y felices por no conocer la verdad.

A efectos de juego, cualquier PNJ que vea los dibujos de David se pondrá a la defensiva y se mostrará esquivo a la hora de facilitar información a David o a los investigadores que le compañen. Si el PNJ es supersticioso... las consecuencias son imprevisibles.


"PERMISO DENEGADO... DE MOMENTO"
Durante el examen médico para renovar su licencia, una semana después de los incidentes de la mansión Cornwallis, David parecía una persona más estresada y nerviosa que antes. Cuando le realizaron el examen pertinente, lo cierto es que el psiquiatra no encontró nada como para prohibirle definitivamente llevar armas. Pero esa mirada... el psiquiatra decidió pedir una segunda opinión a un ex-compañero de universidad.

A efectos de juego, la decisión de levantar o no la prohibición de usar armas a David Coupland se pospone... por lo tanto, el artista sigue sin poder utilizar ni llevar armas de manera legal en los Estados Unidos. Repito: de manera legal. Repito: en los Estados Unidos.

Por otro lado, Coupland ha tratado sus heridas y ha recuperado hasta 3/4 de sus puntos de vida: 9 puntos.

"¿CUÁL ES LA FUENTE DE TANTO PODER?"
Vincent ha pasado mucho tiempo utilizando sus poderes de parapsicólogo mentalista para ayudar en la investigación. Esto, le ha llevado a sentir, levemente, con una poderosa magia arcana que desea conocer y estudiar... a cueste lo que cueste.

A efectos de juego, Vincent Dusany gana +5% en Mitos de Cthulhu, y su cordura máxima pasa de ser 50 a ser 45.


"¡NO PODÍA RESPIRAR!"
La crisis nerviosa que asaltó a Vincent en la biblioteca de Boston han agravado su claustrofobia. Su psiquiatra le ha dicho que procure por su salud mental, más que nunca, evitar los espacios cerrados.

A efectos de juego... veremos qué puede ocurrir...


"AQUELLA MALDITA GUERRA..."
El enfrentamiento con el ser conocido como Jeremy en el pozo de la mansión Cornwallis requirió todo el instinto de supervivencia que el profesor Ian Hollis desarrolló durante la Gran Guerra. Todo el entrenamiento y lo aprendido brotó de repente como un torrente instintivo que superó la propia consciencia del catedrático. Con Bob paralizado, Ian se armó de valor, enfrió su sangre y disparó a la aberración. Cuando vio que las balas no le hacían daño, no perdió la calma y sacó de su pánico a Bob para acabar de una vez con el enjendro... de una manera muy ardiente.

A efectos de juego, el profesor Ian Hollis obtiene:
+15% en Armas Cortas
+5% en Fusil
+5% en Alemán

Además, un entrenamiento militar o una situación de extremo peligro podrían llevar algún potencial enterrado a la luz.

¡Ah, y también pierdes 5 puntos de cordura máxima!

"¡DIOS, QUÉ ASCO!"
La visión de Jeremy dejó momentáneamente paralizado de terror a Bob Page. Aquella enorme viscosidad amorfa moviéndose, aquellos repugnantes ruidos de sus fluidos humedeciendo el subsuelo, de aquellos tentáculos retorciéndose. Es algo que le ha marcado.

A efectos de juego, Bob Page ahora padece un caso moderado de blenofobia, una aversión y miedo extremos a la viscosidad... digamos que los caracoles campestres que preparaba su madre han dejado de gustarle.

Además, Bob Page obtiene:
+5% Thompson

ME ENCUENTRO MUCHO MEJOR, GRACIAS...
Lord Chapman se ha recuperado de sus heridas y recibió una explicación de lo ocurrido. Conoce plenamente las taras mentales de David Coupland.

A efectos de juego: ¡dejémoslo en manos del afectado! ¿Cómo quieres actuar, Alejandro? Ah, y también recuperas toda tu salud.


...¡DIANTRES! ¡MUCHÍSIMO MEJOR!
"¡Dios bendiga a Adam Smith!" Lord Chapman confirmó que fue una buena idea contratar a esos asesores para que decidieran como invertir su dinero en la bolsa. Un poco en empresas inmobiliarias, un poco más en las grandes cerealeras, un poco para la reactivación de Europa... ¡et voilá! ¡el dinero se multiplica!. Y parece que funciona a las mil maravillas, porque todo el mundo está haciendo lo mismo. ¿No es maravilloso el capitalismo?

A efectos de juego: ¡Ding, Ding, Ding! La magia del libre mercado hace que seas aún más rico que antes. No se sabe muy bien por qué, pero tus inversiones van viento en popa y a toda vela. Los investigadores tienen carta blanca para adquirir equipo, transportes, tratamiento médico, y (casi) todo lo que quieran, siempre que lo financie Simon y lo adquiera de manera legal ¡sin que ello, siquiera suponga un esfuerzo económico para Lord "Moneymaker". El Guardián (yo) se reserva el derecho a vetar esta norma si los jugadores abusan ("pues me compro un coche blindado de oro macizo...").

miércoles, 11 de marzo de 2009

Capítulo II

Capítulo 1 - Incidente frente a la tienda de pelucas

Las heridas no tardaron mucho en sanar, ya que le trataron en el mismo hospital privado que Simon y otros aristócratas suelen utilizar, uno de los mejores del estado. Una vez David Coupland estaba lo suficientemente recuperado como para recibir visitas tuvo que dar explicaciones a la justicia sobre el tiroteo frente a la tienda de pelucas, y el accidente por el cual Simon Chapman sigue, semanas después del accidente, en estado grave, aunque estable. El juicio comenzó en cuanto fue capaz de andar.



David explicó lo sucedido con todo el detalle que su traumatizada memoria fotográfica le permitía, que era mucho. He aquí un fragmento de la declaración del juicio.


Mr. Coupland: El hombre que entró en la tienda empezó a hurgar en unas cajas situadas en una estantería alta y, hizo que se le cayeran encima. Pidió ayuda y Simon fue a ayudarle, pero era una trampa. Cuando Simon estaba indefenso, aquel tipo sacó una pistola y le disparó, Simon se desplomó, pero todavía estaba consciente. Yo saqué mi pistola (tengo todos los papeles en regla) y empezamos a tirotearnos. En un momento yo me parapeté detrás del mostrador, momento que este hombre aprovechó para salir atravesando un escaparate. En un momento vi que Simon se estaba recuperando. Me gritó que no era grave y que fuera detrás de él. En cierto momento, en mitad de la persecución por la calle, me disparó y caí al suelo malherido. Entonces se acercó a mí, tranquilamente, para rematarme y le disparé... creí que le disparé a él, pero no era él.


Mr. Frisk, fiscal: ¿Y quién era, Mr. Coupland?


Mr.Coupland: Era el señor Chapman.


Mr. Frisk: ¿Por qué no reconoció a Chapman antes de dispararle?


Mr. Coupland: Bueno, la herida me dolía mucho, supongo que sería un shock...


Mr. Frisk: ¿Un shock? Mr. Coupland (saca un papel de su maletín) Tengo aquí una copia legal de su historial médico. En él le diagnostican esquizofrenia, ¿cree que esto tiene algo que ver?


Mr.Barnaby, abogado defensor: Protesto, ya ha sido probado que mi cliente...


Juez Horrigan: Denegada. Continúe, señor Frisk.


Mr. Frisk: En resumidas cuentas, señor Coupland. Lo que yo creo es que usted, sabiendo que es un enfermo mental, demostró una gran irresponsabilidad llevando un revólver cargado consigo.


Mr. Barnaby: Protesto, está desprestigiando a mi cliente ante el jurado llamándole "irresponsable" antes del veredicto.


Juez Horrigan: Se admite. Mr Frisk, cíñase a los hecho, por favor.


Mr. Frisk: Usted llevaba un revolver siendo plenamente consciente de su enfermedad. Mr. Coupland, usted dice que tiene los papeles en regla, pero tengo aquí una declaración jurada de Mr. Morrison, el funcionario de Arkham que le proporcionó los papeles necesarios para poder usar un arma y asegura que usted no le dijo en ningún momento que padecía esquizofrenia. ¿Cree usted que si lo hubiera hecho, le habrían dado los papeles necesarios?


(Mr Coupland guarda silencio)


Mr. Frisk: No habrá más preguntas Señoría.



A pesar de la agresiva postura de Frisk, el abogado de Coupland, William Barnaby, supo manejar la situación. En primer lugar, llamó como testigo a Mr. Morrison, quien dijo que, efectivamente, Coupland no le confesó que era esquizofrénico, pero que no era algo necesario porque los papeles no tenían un espacio destinado a este tipo de datos, sólo unos referidos a taras físicas y un espacio para un sello en caso de ser declarado loco por un juez. Con lo cual, David Coupland no tenía por qué manifestar de ninguna manera que era esquizofrénico, con lo cual, no mintió. Después, llamó al médico que trató a Coupland en su juventud.



Mr. Barnaby: ¿Cómo reaccionó David a la medicación?


Mr. Sands, médico de Mr. Coupland: Inmejorablemente, diría yo. Las medicinas suprimían los síntomas de tal manera que el paciente podía llevar una vida normal. De hecho, lo he citado en el Journal of Advanced Nursing como algo ejemplar.


Mr. Barnaby: ¿Cree que mientras el señor Coupland tome sus medicinas puede perder el control?


Mr. Sands: No se ha dado el caso y, por mi experiencia en el campo de la psiquiatría y con el paciente, no creo que se de.


Mr Barnaby: ¿Lo afirmaría con rotundidad?


Mr. Sands: Lo afirmaría con un 99% de posibilidades.


Mr Frisk: Que conste en acta que hay un 1% de posibilidades de lo contrario...


Juez Horrigan: No interrumpa, por favor, Mr Frisk.


Mr Barnaby: No se preocupe, Señoría, estoy de acuerdo con Mr. Frisk, que conste en acta. Si el señor Frisk que un 1% es una base sólida para defender un caso, demuestra que, como él dice, es un hombre de Fe.


(risas en la sala)


Juez Horrigan: Orden en la sala. Continúe, Mr.Barnaby.

Mr. Barnaby: Mr. Sands, ¿por qué cree que Mr. Coupland dispararía a Mr. Chapman, con quien ha quedado probado por los testigos de la tienda que mantenía una actituda amistosa, cuando estaba herido en el suelo?

Mr Sands: Bueno, verá, la mente, en un estado de miedo o pánico, tiende a divagar y a obsesionarse con la amenaza. Si a eso le unimos las endorfinas que el cerebro libera cuando se tiene una bala alojada entre las costillas, considero que la reacción de Mr. Coupland fue fruto de un stress post-traumático y el pánico ante una amenaza inminente.

Mr. Barnaby: ¿Cree que la enfermedad de Coupland puede haber tenido algo que ver?

Mr. Sands: No podría asegurar que no, pero casos sin apenas diferencias se han dado en personas completamente sanas mentalmente. Sin ir más lejos, muchos de los soldados de la Gran Guerra han tenido trastornos.

Mr. Frisk: ¿Se refiere a los declarados locos?

Mr. Barnaby: Mr. Frisk, aún es mi testigo.

Juez Horrigan: Respete el turno de Mr. Barnaby, Mr. Frisk.

Mr Barnaby: No obstante, conteste a la pregunta fiscal.

Mr. Sands: Sí. No, Mr Frisk, no sólo en los declarados locos. Verá, existe una gran diferencia entre una persona loca, una persona trastornada, o una persona completamente cuerda que ha recibido un fuerte daño físico o emocional y cuyo cerebro le juega una mala pasada.

Mr. Barnaby: ¿A qué grupo cree que pertenece el señor Coupland?

Mr. Sands: Al tercero, sin duda.

Mr. Barnaby: No habrá más preguntas, Señoría. Sólo quiero dejar patente una cosa: el señor Sands descarta la locura y prácticamente descarta que la enfermedad de Coupland tuviera algo que ver. Además, está la declaración de Chapman desde el hospital, que dice que su compañero estaba malherido y que en ningún momento le cree capaz de herirle en pleno uso de sus facultades mentales y, también, manifiesta que nunca ha habido problemas con su enfermedad. De ningún tipo. Gracias, Mr. Sands.


La habilidad de Barnaby y su labia sacaron del atolladero a David, demostrando que no era un peligro para la sociedad. No obstante, no consiguió que saliera de la sala como había entrado por primera vez.

Juez Horrigan: ¿tiene el jurado algún veredicto?

Portavoz del jurado: Sí señoría.

Juez Horrigan: Señor Coupland, póngase en pie.

Portavoz del jurado: Del cargo de obstrucción a la justicia en una investigación le declaramos inocente. Del cargo de intento de homicidio múltiple declaramos al acusado inocente. No obstante, creemos que aunque el acusado no debe ser encerrado en una institución mental, supone un peligro inmediato para su círculo cercano, señoría, y creemos que no puede abandonar esta sala sin que esta amenaza sea controlada.

Juez Horrigan: Señor Coupland, dado que ha sido usted declarado como una persona que no pone en riesgo a la sociedad y considero que ha quedado probado que su enfermedad no le afectó en los hechos acaecidos el día de autos, yo, Mitchel, T. Horrigan, Juez de la localidad de Arkham, le declaro clínicamente cuerdo y absuelto del cargo de intento de homicidio múltiple. Sin embargo, dado que usted puede suponer una amenaza para su círculo social más cercano, daré orden de que se le retire su derecho a lo establecido en la Segunda Enmienda y ordenaré requisar todas las armas de su propiedad hasta que un examen médico determine que puede usted manejarlas. Respecto a la investigación que ustedes estaban llevando a cabo el día de autos antes del incidente, le considero incompetente para continuar con las pesquisas, tanto a usted como al señor Chapman y al resto de sus copañeros sin licencia de detective privado ni autorización de la Justicia para hacerlo. Por eso, ni usted, David Coupland, ni los señores Simon W. Chapman y Ian Hollis podrán continuar con su investigación. Si lo hacen, serán considerados sospechosos de obstrucción a la Justicia. Además, facilitarán toda la información de la que dispongan a la Policía de Massachussets. Una cosa más: dado que usted puede ser una fuente de información importante para este caso, le prohibo la salida de los Estados Unidos mientras dure la investigación para encontrar al hombre que les disparó. Se levanta la sesión.